¿Por qué existes?

La Gran Esperanza
18,00€ IVA Incl.

Pese a la progresión asombrosa de nuestras ciencias, nada sabemos, o casi nada, del universo. Hagamos una comparación: ¿Será que una hormiga, que deambula en un hormiguero, puede adivinar que hay trasatlánticos y teatros, parlamentos, tribunales, electrones y estrellas?

Seguramente somos más inteligentes que una hormiga, pero del universo inmenso que nos rodea no sabemos mucho más que ella.

Con toda seguridad hay fuerzas diferentes de las conocidas hasta ahora y estudiadas por los sabios. Que podamos conocerlas un día es otra cosa.

Tales y Protágoras ya pensaban haber agotado la lista de las fuerzas mundiales, como más tarde Abelard y Scott y, todavía más tarde, Descartes y Newton. Pesea a su talento, Tales, Protágoras, Aberlard, Scott, Descartes y Newton se equivocaron.

El mundo mecánico, expresado por los Matemáticos, producido por los Ingenieros, descrito por los Físicos y Fisiólogos, no lo es todo. Tengamos el coraje de pensar que nuestra Física, nuestra Astronomía, nuestra Geología, nuestra Fisiología, principalmente nuestra Medicina, aún permanecen en una infancia primitiva y que nada sabemos del mundo inhabitual.

Charles Robert Richet, nació en París, (1850-1935). Fue un Médico francés, Doctor en Ciencias y Doctor en Medicina, que estudió en la Sorbona de Paris, donde más tarde ejerció como profesor de Fisiología.
Conocido universalmente por recibir el Premio Nobel de Medicina por sus investigaciones sobre la Anafilaxia, el 11 de diciembre de 1913.
Francmasón, miembro de la Logia Cosmos, perteneciente a la Gran Logia de Francia, también fue un apasionado de la aviación participando en el diseño y en la construcción de uno de los primeros aeroplanos que levantó el vuelo y un defensor entusiasta del pacifismo. Recibió la gran cruz de la Legión de honor y fue miembro de la Sociedad de Biología, de la Academia de Medicina y de la Academia de Ciencias.
A los 24 años, fue editor de la Revista Científica y profesor de fisiología de la Universidad de París, hasta 1925 que se jubiló, siendo designado profesor honorario. A partir de 1917 fue coeditor de la revista Journal de Physiologie et de Pathologie Générale.
Pero destacó también en áreas distintas de la fisiología y la medicina. En Psicología, publicó Essai de Psychologie genérale, Cours de Physiologie, Traité de Physiologie médico-chirurgicale, Physiologie de l´homme y al final de su vida, la obra que a continuación les presentamos, que se publicó en francés, inglés, alemán y castellano. También investigó sobre temas terapéuticos y vacunas.
En 1922, presentó en la Academia de Ciencias “Por qué existes?, la gran esperanza”, conocida también por su subtítulo: “Tratado de Metapsíquica”. Donde utilizó el término de metapsíquica para denominar así a los fenómenos psíquicos anormales, como la telepatía, la clarividencia, la doble visión, etc... que estudió y describió, dentro de un ensayo sobre la misión del hombre en la vida, que presentó como su obra póstuma.
Una obra que resume la experiencia adquirida a lo largo de su vida y sus puntos de vista sobre el ser humano y su finalidad en la vida.